Hay una pregunta que ha cambiado mucho en las consultas de cirugía mamaria durante los últimos años. Antes, quien quería tener más pecho daba por hecho que la única vía posible era ponerse un implante. Hoy, buena parte de las pacientes entra en la consulta con otra idea en la cabeza y la formula casi con las mismas palabras: «¿no me puedes poner mi propia grasa y quitármela de la tripa?».

A doctor in a white coat talking to a patient in a hospital bed

La respuesta corta es que esa técnica existe, se llama lipotransferencia mamaria y hace años que se realiza. La respuesta larga, que es la que de verdad importa, es que no es la misma operación que un aumento con prótesis ni resuelve el mismo problema. Elegir una u otra por lo que suena mejor, y no por lo que necesita cada mama, es el origen de la mayoría de las expectativas mal ajustadas en este tipo de cirugía.

En este artículo te explicamos en qué consiste cada opción, cuánto volumen aporta realmente, qué factores anatómicos inclinan la balanza y qué se valora en consulta antes de decidir nada.

Dos operaciones distintas con un objetivo parecido

El aumento de pecho con prótesis mamarias

Es la técnica clásica y la más estudiada. Consiste en colocar un implante, habitualmente de gel de silicona cohesivo, por detrás de la glándula mamaria o parcialmente por debajo del músculo pectoral, a través de una incisión que suele situarse en el surco submamario.

Su gran ventaja es que el volumen se elige y se controla: el implante tiene una forma, un perfil y unos centímetros cúbicos definidos, de modo que el resultado es bastante previsible en cuanto a tamaño. También permite corregir cierta falta de relleno en el polo superior de la mama, que es esa zona alta que muchas pacientes notan «vacía» después de un embarazo o de una pérdida de peso.

El aumento con grasa propia o lipotransferencia mamaria

Aquí no se introduce ningún cuerpo extraño. Se realiza una liposucción en una zona donante (abdomen, flancos, muslos o cara interna de rodillas), esa grasa se procesa y después se infiltra en la mama en múltiples microdepósitos para que se vaya integrando en el tejido.

Tiene dos atractivos evidentes: no hay implante que revisar o recambiar con los años y, de paso, se remodela la zona de la que se extrae la grasa. Pero tiene también dos condicionantes que hay que conocer antes de ilusionarse: hace falta grasa suficiente de donde sacarla y una parte de la grasa infiltrada se reabsorbe durante los primeros meses, por lo que el volumen final no es el que se ve el día después de la cirugía.

¿Cuánto volumen se gana con cada técnica?

Esta es la diferencia que más sorprende en consulta, y conviene dejarla clara desde el principio.

Dicho de forma práctica: si lo que buscas es un cambio discreto, recuperar algo de relleno y mejorar la forma, la grasa propia es una opción razonable. Si lo que tienes en mente es un cambio claro de talla, la lipotransferencia probablemente se quede corta y acabes decepcionada. En cualquier caso, la cantidad que se puede conseguir depende de cada anatomía y solo se puede concretar en una valoración médica presencial.

Cuatro factores que inclinan la decisión

1. Tu punto de partida mamario

No es lo mismo una mama pequeña pero bien formada y firme, que una mama que ha perdido volumen y tono tras la lactancia. En el primer caso caben las dos técnicas; en el segundo, casi siempre hay que valorar además la posición del pezón y la cantidad de piel sobrante.

2. La grasa disponible

Parece obvio, pero es el motivo más frecuente por el que se descarta la lipotransferencia. Una paciente muy delgada no tiene una zona donante que permita extraer el volumen necesario, y forzar la extracción en alguien con poca grasa no es una buena idea ni para el abdomen ni para el resultado del pecho.

3. La calidad y la elasticidad de la piel

La piel es el envoltorio que tiene que acompañar al nuevo volumen. Si está muy laxa, añadir relleno sin más no eleva la mama: la hace más grande y, con el paso del tiempo, puede acentuar la caída.

4. Qué esperas dentro de diez o quince años

Un implante mamario no es un dispositivo vitalicio y requiere seguimiento y, eventualmente, un recambio o una retirada. La grasa integrada, en cambio, se comporta como el resto del tejido del cuerpo y acompaña a los cambios de peso: si adelgazas mucho, el pecho también pierde volumen. Son dos escenarios distintos a largo plazo y conviene elegir sabiendo cuál te encaja mejor.

¿Y si el pecho, además, está caído?

Es la situación más frecuente a partir de cierta edad y la que más confusión genera. Cuando el problema no es solo de volumen sino de posición, ninguna de las dos técnicas por sí sola lo corrige: hace falta valorar una elevación mamaria, sola o combinada con relleno. Lo explicamos con detalle en este artículo sobre pecho caído y cuándo hace falta mastopexia o prótesis, porque es exactamente la decisión que más se equivoca por cuenta propia.

Cicatrices, recuperación y revisiones

Las cicatrices son distintas en cada caso. La colocación de un implante deja una cicatriz de unos centímetros en el surco mamario, que con el tiempo tiende a disimularse. La lipotransferencia deja pequeñas incisiones de pocos milímetros, tanto en la zona donante como en la mama.

La recuperación también es diferente: la cirugía con prótesis suele implicar más molestias en los primeros días, sobre todo si el implante se coloca bajo el músculo, mientras que en la transferencia de grasa lo que más se nota es la zona de la liposucción. En ambos casos se pauta reposo relativo, sujeción específica y una reincorporación progresiva a la actividad física. Buena parte del postoperatorio se juega antes de entrar a quirófano: aquí tienes nuestra guía de preparación para una cirugía estética con lo que toca hacer las semanas previas.

En las dos opciones se mantiene el seguimiento radiológico habitual de la mama. La grasa infiltrada puede generar microcalcificaciones o pequeños nódulos benignos que un radiólogo con experiencia distingue sin problema, y es un motivo más para hacer las revisiones que corresponden por edad y antecedentes.

¿Se pueden sustituir unas prótesis por grasa propia?

Sí, y es una consulta cada vez más habitual entre pacientes que llevan años con implantes y quieren dejar de tenerlos sin renunciar del todo al volumen. La técnica se plantea combinando la explantación con infiltración de grasa, a veces en dos tiempos. Sobre cómo queda el pecho tras quitar los implantes y qué se valora antes, hablamos en el artículo sobre retirada de prótesis mamarias.

Riesgos y contraindicaciones: lo que se habla en consulta

Toda cirugía mamaria tiene riesgos que hay que conocer antes de firmar un consentimiento. Con implantes se explican la contractura capsular, la posible asimetría, los cambios de sensibilidad o la necesidad de cirugía de revisión con los años. Con grasa propia, la reabsorción parcial del injerto, la aparición de quistes oleosos o áreas de necrosis grasa y la irregularidad del contorno en la zona donante.

Hay además situaciones en las que una u otra técnica se desaconseja o se pospone: tabaquismo activo, peso inestable, lactancia reciente, antecedentes personales o familiares que obliguen a un estudio previo más completo. Nada de esto se resuelve por internet: requiere una valoración médica previa e individualizada, con exploración y pruebas de imagen cuando procede.

Cómo se decide tu caso

En doctorcolombo, la primera visita se dedica a entender qué te molesta al mirarte, medir la mama, valorar la piel, revisar la zona donante si se plantea grasa propia y contrastar lo que esperas con lo que la técnica puede aportar. De ahí sale una propuesta concreta, con sus plazos y sus límites, no un catálogo de opciones.

Conviene recordar dos cosas. La primera, que los resultados varían según cada paciente y dependen de la anatomía de partida, de la cicatrización individual y del cumplimiento de las indicaciones postoperatorias. La segunda, que quién te opera pesa tanto como la técnica elegida: si estás empezando a informarte, esta guía sobre cómo elegir cirujano estético en Madrid te da criterios objetivos para comprobar titulación y experiencia. La formación de los especialistas en cirugía plástica se puede verificar en los registros oficiales y en los de sociedades científicas como la SECPRE.

Si llevas tiempo dándole vueltas al aumento de pecho y no tienes claro si tu caso es de prótesis, de grasa propia o de una combinación de ambas, pide tu valoración con el Dr. Colombo en Madrid y lo revisamos contigo con datos sobre la mesa.

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